Clima en Santiago
El Tiempo Santiago

 
 
-
google alimentacion-chile
_
-

-
_
_

 

 

 

_

 

 

 

 

 

 

_

 

 


 
 
   

La importancia de tomar once
Subtítulos
.
Necesidad que se olvida
¿Que merendar?
Lo mejor, el bocadillo

Errores más comunes

Curiosidades...

La merienda no es solo cosa de niños. Ingerir algo a media tarde nos ayuda a reponer fuerzas y evita que comamos en exceso antes de irnos a dormir.

Una taza de té o café, pancitos calentitos con mantequilla, palta, mermelada o paté son ingredientes imprescindibles para tomar una rica “once”. Este concepto denomina a la instancia de la tarde en que los chilenos se sientan a la mesa y comen sus panecillos. “Tomemos once”, “te invito para la once” o “juntémonos a la hora de once” son expresiones habituales entre nuestros compatriotas.

Según la mayoría de los nutricionistas, la merienda debería cubrir aproximadamente el 10% del aporte nutricional diario, frente al 25% del desayuno, el 35% de la comida y el 30% de la cena.

“No existe una merienda única y sana; debe contemplarse dentro de la dieta global de todo el día, de las calorías que ingiramos a lo largo de la jornada. No se puede hablar de alimentos totalmente malos. Todo es relativo”

Necesidad que se olvida

La mayoría de las personas desconocen la importancia de la merienda, la cual responde a necesidades fisiológicas evidentes. El organismo necesita reponer las reservas consumidas y también un aporte continuado de glucosa (alrededor de 100-150 gr.) para que el cerebro funcione correctamente.
“El principal aporte de la Merienda es que su objetivo es llegar con menos hambre a la comida programada y permitir al organismo generar un ritmo menos ansioso”, sostuvo la especialista. Además, la merienda supone un paréntesis y una recarga de energía muy útil y necesaria para continuar la jornada o para emprender una serie de actividades que requieren un esfuerzo psíquico y/o físico.

Los expertos en nutrición se han referido en reiteradas oportunidades a la necesidad de adquirir unos adecuados hábitos alimenticios que garanticen una correcta dieta y una de las claves para conseguirlo consiste en distribuir el aporte energético y de nutrientes en cinco ingestas diarias: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena.
Para buena parte de la población -que busca por muchos medios y formas bajar de peso- cuesta comprender que el reiterado consumo de alimentos sea beneficioso para su dieta.

En los adultos, viene bien comer un snack bajo en calorías o un lácteo desnatado, que tenga un menor aporte energético pero que evite comer compulsivamente a la hora de la cena.
Además, la cenar muy tarde facilita la aparición de reflujos gástricos, acidez y malas digestiones. Por esta razón, considera también una práctica bastante correcta adelantar la hora de la cena o incluso hacer una merienda-cena entre las siete y las ocho de la noche "y tomar algún lácteo antes de acostarse".

¿Que merendar?

Una buena merienda debería incluir zumo o fruta, lácteos y cereales. “La clave está en variar para darle diversión a ese momento”, apunta la nutricionista. La merienda puede ser además una buena oportunidad para completar las raciones diarias recomendadas de frutas, cereales y lácteos.

Así, una opción saludable es una combinación de alimentos pertenecientes a estos tres grupos. Por ejemplo, un vaso de leche con cereales, pan con chocolate y fruta. Yogur y frutos secos o un bocadillo de jamón y queso, etc.

Los niños necesitan una recarga energética inmediata por lo que se recomienda suministrar azúcares simples, que se absorben con mayor facilidad, como los que se encuentran en la fruta. El pan, las galletas o los cereales en general, y yogures, leche o queso son los productos más apropiados para la merienda. Lo que debe evitarse es el consumo de alimentos excesivamente calóricos, ricos en grasas saturadas y azúcares refinados que si se toman en exceso pueden ser perjudiciales para la salud y favorecen la obesidad.

Lo mejor, el bocadillo

La experta en nutrición, Pilar Riobó, aconseja tomar este tipo de productos únicamente una vez a la semana: “Tampoco hay que desterrar totalmente estos alimentos, especialmente de bollería industrial, pero se deberían evitar y consumir sólo un día a la semana porque son productos ricos en las denominadas grasas trans, que ayudan a la conservación de los alimentos pero descienden los niveles del colesterol bueno e incrementan los del malo”. “El bocadillo con jamón, atún u otro producto de charcutería es siempre una opción acertada”, añade.

Los más pequeños suelen vivir el momento de la merienda con entusiasmo: interrumpen sus juegos y se recargan para continuar su actividad. Este tentempié de media tarde debe estar lo suficientemente alejado de la comida como para no interferir en la digestión del almuerzo. La cantidad ingerida ha de ser además moderada.

Teniendo en cuenta todas estas premisas, conviene establecer un calendario de menús para hacer las meriendas variadas, ricas y divertidas. Controlar las cantidades y utilizar siempre productos naturales, sin conservantes ni colorantes. Recuerda algunas ideas: yogures naturales y de frutas, zumos o néctares, batidos, bocadillos de jamón o atún, galletas, leche con cereales o un cacao soluble con galletas.

Errores más comunes

Sustituir la merienda tradicional por un producto de bollería industrial, un paquete de patatas fritas o de golosinas es un error que cada vez se comete con más frecuencia. Durante años, se ha pensado que el aceite vegetal que anuncian muchos de estos productos era mucho mejor que el de origen animal, especialmente para el colesterol.

Sin embargo, los procesos industriales por los que pasan las grasas vegetales para aumentar su duración, los transforman y cambian la estructura natural de sus ácidos grasos poliinsaturados por otra artificial de tipo trans. Estas grasas trans hacen descender el colesterol bueno (HDL) y elevan el malo (LDL), además pueden retrasar el crecimiento y la maduración del cerebro.

A la hora de merendar, algunos de los errores más comunes son:

  • Comer un paquete de galletas, de patatas fritas, de cacahuetes o dulces.
  • Sustituir los zumos de frutas por bebidas gaseosas.
  • Reemplazar el bocadillo por un sobao, un donuts o un bollo.
  • Permitir a los más pequeños merendar mientras ven la televisión o juegan delante del ordenador, ya que les distraerá y les creará un mal hábito.

Para subsanarlos, sigue estas recomendaciones:

  • Es mejor un bocadillo de pan que una porción de pastel de queso.
  • Es mejor un bocadillo de pan con chocolate que un cruasán de chocolate.
  • Es mejor tomar dos tostadas de pan del día anterior con mantequilla y mermelada que dos magdalenas con mermelada.
  • Es mejor un bocadillo de pan con jamón serrano que un canapé salado con jamón serrano.

Curiosidades...

Antiguamente, a las once de la mañana, muchos trabajadores se tomaban un descanso que consistía en comer unos pancitos y acompañarlos de un “taquito” de aguardiente, licor muy apreciado por los chilenos.

Para ocultar el interés, que por encima de los comestibles, se tenía por el aguardiente, los más fanáticos inventaron una clave con la que se aludía a este trago tan apetecido. Y como la palabra a g u a r d i e n t e tiene once letras, se simbolizó con la palabra “once” a esta variedad de licor.
De esta forma, el “tomar once” se convirtió en el momento en que junto a los panecillos se ingería el aguardiente. Aunque ya no es en la mañana y tampoco se ingiere alcohol, el tomar once quedó registrado pro la instancia de descanso en la que se comían unos ricos panecillos.

 

   
ALIMENTACION-CHILE.COM