 |
|
| Vaya
a donde vaya, ya sea a la escuela o a una
reunión, o si desea simplemente que
su cerebro rinda al máximo, un desayuno
sano es fundamental. |
|
Los
hallazgos más fiables de hoy en día indican
que lo que ingerimos en el desayuno influye en los procesos
ligados a la formación y la recuperación
de recuerdos, así como en la gestión de
información compleja.
Parece
ser que los efectos beneficiosos del desayuno se deben
a que incrementa el índice de glucosa en la sangre,
que a su vez activa un transmisor cerebral denominado
acetilcolina. Los investigadores que trabajan en esta
área, como el Profesor David Benton de la Universidad
de Gales, consideran que este neurotransmisor está
relacionado con la memoria, pues está demostrado
que las sustancias que frenan su producción reducen,
en particular, la capacidad de recordar nueva información.
Para
producir acetilcolina, se requiere vitamina B1; por
tanto, asegurándonos de que la dieta contiene
un gran aporte de este nutriente, podemos contribuir
a optimizar la actividad mental durante toda la mañana.
Entre los alimentos a base de cereales que contienen
vitamina B1, cabe mencionar el pan integral o enriquecido
y los cereales enriquecidos.
Influencias
alimenticias
Nuestra
facultad de reflexionar con claridad no depende únicamente
de la calidad de las últimas comidas ingeridas.
La capacidad intelectual también se ve afectada
a largo plazo por la calidad nutritiva de la dieta en
general. Si no se ingiere, por ejemplo, suficiente hierro
durante demasiado tiempo, tanto la capacidad de concentración
como el coeficiente intelectual podrían disminuir.
Está
comprobado que la insuficiencia de hierro tiene efectos
negativos sobre la memoria en adultos y niños,
y que en los más pequeños y los bebés
crea trastornos en el aprendizaje y la atención.
Mientras que las mujeres son más propensas a
la deficiencia de hierro, la carencia de otro micronutriente,
el yodo, afecta a ambos sexos. Cuando su nivel es insuficiente,
repercute en particular en la capacidad de iniciativa
y la toma de decisiones, y aunque este problema sólo
se da en ciertas regiones europeas y en los países
en vías de desarrollo, es bueno consumir sal
yodada, pescado, marisco, carne, leche y huevos para
mantener siempre el aporte necesario.
Así
como la carencia de ciertos elementos en la dieta puede
producir el deterioro de la actividad mental, una buena
combinación de otros contribuye a activar rápidamente
el cerebro. La cafeína, por ejemplo, que tiene
un suave efecto estimulante, actúa sobre el sistema
nervioso central y nos mantiene alerta. Ciertos experimentos
indican que la cafeína es capaz de acelerar en
un diez por ciento el procesamiento rápido de
información en el cerebro, y que tomar un café
después de la comida ayuda a contrarrestar la
habitual somnolencia tras llenar el estómago
y a mantener la concentración.
Lo
importante no es lo que se bebe, sino beber en cantidad
suficiente. Una ínfima reducción de la
hidratación puede afectar a la capacidad intelectual.
Recuerde que cuando siente sed, ya está deshidratado,
así que no deje de hacer regularmente.
Fuentes
indispensables
Una
alimentación desequilibrada puede producir de
forma generalizada carencias específicas de ciertas
vitaminas o minerales que se manifiestan mediante una
serie de síntomas como son apatía o desgana,
irritabilidad, cansancio, falta de atención.
La deficiencia en hierro se relaciona con alteraciones
en el funcionamiento del cerebro, menor capacidad de
concentración, fallos de memoria; la falta de
magnesio nos vuelve susceptibles al estrés; la
escasez de tiamina (B1) es causa de depresión,
irritabilidad, falta de concentración y poca
memoria; una deficiencia ligera de niacina (B3) puede
ser causa de depresión; la falta de piridoxina
(B6) puede causar irritabilidad y depresión y
con poca B12 se producen alteraciones en el sistema
nervioso.
Fuentes: hierro (carnes -sobre todo
de caballo-, hígado, yema, legumbres, frutos
secos, cereales integrales y fortificados), magnesio
(cereales, verduras y legumbres verdes, frutas, nueces,
avellanas, chocolate, ciertas aguas de bebida), tiamina
(cereales integrales, legumbres y carnes), niacina (vísceras,
carne, pescado, legumbres y cereales integrales), piridoxina
(cereales integrales, hígado, frutos secos, levadura
de cerveza), Vitamina B12 (carne, huevo, pescado, lácteos,
ciertas algas y fermentados de la soja).
¿Cómo
se mantiene la mente en forma?
Como
tratamiento de choque ante los inminentes exámenes
los suplementos funcionan muy bien, pero para mantener
la mente en forma durante todo el periodo escolar se
ha de reforzar la dieta con ácidos grasos poliinsaturados,
vitaminas, minerales y con la famosa lecitina.
- Los
ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 y Omega
6 protegen
la salud del sistema circulatorio manteniendo la fluidez
de la sangre y la elasticidad de las paredes de los
vasos sanguíneos, favoreciendo la síntesis
de los fosfolípidos: las grasas que refuerzan
la estructura de las membranas celulares y optimizan
su función. De entre ellos destaca el ácido
docosahexanoico (DHA), una sustancia esencial para
nuestro sistema nervioso y para el buen funcionamiento
neurológico. La mejor manera de garantizar
su aporte a nuestro cerebro es comiendo más
pescado graso: gambas, atún, arenque, salmón,
sardinas... de unos 90 a 150 g cada tres días,
que se habrán de cocinar a fuego lento, al
vapor o marinados con limón para que la cocción
agresiva no altere los ácidos grasos. En su
defecto se pueden tomar aceites de pescado en cápsulas.
También hay que habituarse a consumir muchos
alimentos ricos en vitamina E, un antioxidante que
protege los ácidos grasos poliinsaturados,
muy susceptibles a los procesos de oxidación.
La mejor fuente natural es el germen de trigo.
Suplemento recomendado: Aceite
Sacha Inchi en capsulas. Fuente vegetal de Omega 3.
-
Las vitaminas del grupo B,
son importantes porque intervienen en los procesos
de aprendizaje y memorización, especialmente
la B1 esencial para el buen funcionamiento del sistema
nervioso (levadura seca de cerveza, arroz integral,
cacahuetes, vegetales, salvado de trigo y leche),
y la B6 que interviene en la formación de los
neurotransmisores (levadura de cerveza, salvado y
germen de trigo, melón, leche, huevos)
Suplementos recomendados: Alga
Spirulina y Levadura de Cerveza.
-
Los minerales que más influyen
en los procesos cerebrales están el cromo (mariscos,
almejas, levadura de cerveza), fósforo (pescados,
aves, cereales integrales, frutos secos), potasio
(cítricos, melón, tomate, berros, plátanos,
patatas), cobre (guisantes, trigo integral, ciruelas
pasas, gambas, la mayor parte de los mariscos) y zinc
(germen de trigo, levadura de cerveza, semillas de
calabaza, huevos).
Suplemento recomendado: Maca
o Shilajit
Andino en capsulas.
-
Lecitina, la estrella
Su importante acción sobre la memoria y la
actividad mental es debido a su riqueza en fosfatidilcolina,
un fosfolípido que aumenta la velocidad de
obtención de la colina que puede ser inmediatamente
utilizada por el cerebro para la síntesis del
neurotransmisor acetilcolina.
Suplemento recomendado: Lecitina
de soja en capsulas o granulada.
|