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Un
estudio reciente realizado por el Departamento
de Gastroenterología de la Pontificia Universidad
Católica de Chile muestra que la prevalencia
de hígado graso en la población
general de Santiago es 23%.
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La
causa de la acumulación de grasa en el hígado
no se conoce con certeza, pero hay algunos mecanismos
que se han demostrado muy importantes en el desarrollo
de la enfermedad:
- Resistencia
a la insulina.
-
Estrés oxidativo.
-
Liberación de citokinas.
-
Epidemiología
El
hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente.
Esta enfermedad se asocia a los siguientes factores
de riesgo:
- Obesidad
-
Diabetes
-
Hipercolesterolemia
-
Hipertrigiceridemia
-
Sexo femenino
Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrar
personas con hígado graso sin estos factores
de riesgo. No todas las personas que tienen hígado
graso van a desarrollar complicaciones o daño
hepático crónico.
Nutrición
para el hígado graso
Hemos
de evitar las rápidas pérdidas de peso
o las subidas y bajadas del mismo (muy típico
en la gente que hace dieta) ya que son jun factor añadido
que aumenta el riesgo. Lo ideal es buscar una dieta
adecuada a nuestro caso que nos ayude a perder peso
gradualmente.
Evitar
la leche de vaca (mejor el yogur y el kéfir),
quesos curados, las grasas de origen animal y el alcohol
son pautas básicas. Hemos de reducir el azúcar
y los dulces y por otro lado cuidar que no nos falte
la proteína en la dieta (sobre todo las proteínas
vegetales) ya que en muchos casos hay una gran resistencia
a la insulina. Los endulzantes como el Agave y la Stevia
nos irán muy bien en estos casos.
En
estos casos hemos de tener siempre en cuenta los antioxidantes,
como la vitamina A, C, E y el Selenio, que pueden colaborar
en evitar una degeneración celular.
Los
alimentos ricos en fibra (vegetales y cereales integrales)
nos ayudarán a absorber menos grasas y azucares
de la dieta.
El pescado azul, las legumbres, las semillas y los frutos
secos crudos (en poca cantidad) nos ayudarán
también en nuestra lucha contra el colesterol.
El
limón es un gran aliado en estos casos (podemos
añadirlo al agua y a las ensaladas). Una buena
combinación es el zumo de zanahoria y limón.
Fitoterapia
para el hígado graso
Le
sugerimos además de su prescripción médica,
optar por un tratamiento natural que aporte a mejorar
su estado general.
Toma
diaria: 2 cucharadas de Jugo de Noni en ayunas, 90 gotas
diarias de Cocú antes o despues de las comidas
y alga Spirulina como suplemento bebible vitaminico
y regulador.
En
el caso de tener diabetes, suplementar con infusiones
de Yacón y Stevia como endulzante.
En el caso de parecer colesterol elevado, suplementar
con Caigua o Hercampuri. (El alga Spirulina ayuda en
este caso también)
Otras hierbas indicadas: Cardo Mariano, Diente de león,
Centaurea y Alcachofera.
Otros
consejos para el hígado graso
Es
conveniente evitar o al menos no abusar, de medicamentos
como antiinflamatorios, analgésicos o anticonceptivos.
Hemos de plantearnos una actividad física, a
ser posible diaria ya que favorece la pérdida
de peso y el equilibrio metabólico.
Si vemos que nuestro sistema nervioso es causante de
nuestro desequilibrio quizá ya es la hora de
replantearnos horarios y prioridades en nuestra vida.
Dedicar unos minutos a respirar tranquila pero profundamente
es uno de los remedios más baratos y eficaces
de reducir el estrés y oxigenarnos.
Un
gran remedio que nos propone el naturismo son las envolturas
frías. Envolver el abdomen y cintura con un paño
mojado en agua fría y luego escurrido. Lo cubriremos
con una toalla y lo dejamos toda la noche. La persona
nunca debe sentir frío sino deberíamos
retirarla.
En
todos los casos le recomendamos consultar con su médico,
terapeuta u otro profesional de la salud competente.
La información contenida en este articulo tiene
una función meramente informativa. |