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Son estupendas para la salud. Las frutas desecadas
te permiten cuidar tu salud y disfrutar del dulce
sabor de la naturaleza. |
Las
frutas desecadas son un bocado lleno de virtudes nutricionales.
Durante la desecación de la fruta fresca, su
contenido en agua se reduce, lo que da lugar a la concentración
de nutrientes, imprescindibles en nuestra dieta diaria.
Las ciruelas son una fuente de riqueza para nuestra
salud, proceden del Tuquestán, fueron introducidas
en Italia en tiempos de Catón (149 a.d. C.) y
pronto se extendió por toda Europa. Poseen además
de potasio y magnesio, una elevada cantidad de hierro
y vitamina B, aunque destaca sobretodo por su riqueza
en fibra, que resulta muy eficaz para luchar contra
el estreñimiento.
Generoso
en proteínas, grasas e hidratos de carbono es
el coco, este fruto es indispensable en la existencia
cotidiana de millones de habitantes en los trópico,
puedes la pulpa del coco desecada, lavada, pasteurizada,
blanqueada y desmenuzada. El dátil es excelente
para los huesos y para prevenir la osteoporosis. Es
muy energético, posee mucho calcio, hierro y
vitamina C.
Durante
el invierno se consumen bastante los higos en estado
seco, ya que facilita su conservación. En su
reducido volumen es muy nutritivo, fácil de digerir,
de un sabor agradable y también es muy rico en
fibra.
Orejones
es el nombre con el se conocen comúnmente a los
albaricoques secos. Es un interesante alimento para
la piel ya que aporta una gran cantidad de provitamina
A, además de hierro, cobre, potasio y magnesio,
componentes que resultan de gran utilidad para el trabajo
muscular y la buena recuperación, reclamo suficiente
para que los deportistas lo empleen como tentempié.
Las pasas, contienen excelentes azúcares, su
consumo es muy beneficiosos para el hígado, aportan
una buena dosis de calcio, y su ingesta es recomendable
tanto para los niños como para las embarazadas.
Son
muchos los motivos que avalan la presencia de las frutas
desecadas en nuestra dieta, no te olvides que Borges
posee una estupenda selección de estos productos
que no deben faltar en tu alimentación diaria.
Las
frutas secas no sólo prolongan el sabor del verano
sino que nos proporcionan un dulzor diferente. La desecación
o deshidratación a la que son sometidas algunas
frutas frescas es una operación destinada a reducir
al máximo el contenido de agua en la constitución
de la fruta, con el fin de paralizar la acción
de los gérmenes que necesitan humedad para vivir.
Para lograr este propósito, se recurre al calor
natural (exposición al sol) o bien al artificial
(combustión de leña o de carbón,
gas o electricidad).
Propiedades
nutritivas
Durante
la desecación de la fruta fresca, su contenido
en agua se reduce, lo que da lugar a la concentración
de los nutrientes. El valor calórico de las frutas
desecadas es elevado (desde las 163 calorías
cada 100 gramos de las ciruelas secas a las 264 calorías
de las uvas pasas) por su abundancia en hidratos de
carbono simples.
Son fuente excelente de potasio, calcio, hierro y de
provitamina A (beta-caroteno) y niacina o B3. La vitamina
C, en mayor cantidad en la fruta fresca se pierde durante
el desecado. Constituyen una fuente por excelencia de
fibra soluble e insoluble, lo que le confiere propiedades
saludables para mejorar el tránsito intestinal.
El aprovechamiento del calcio de estos alimentos es
peor que el que procede de los lácteos u otros
alimentos que son buena fuente de dicho mineral.
El potasio es necesario para la transmisión y
generación del impulso nervioso, para la actividad
muscular normal e interviene en el equilibrio de agua
dentro y fuera de la célula. El beta-caroteno
se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme
éste lo necesita. Dicha vitamina es esencial
para la visión, el buen estado de la piel, el
cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento
del sistema inmunológico, además de tener
propiedades antioxidantes. El magnesio se relaciona
con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos,
forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad
y posee un suave efecto laxante. La vitamina B3 o niacina
interviene en distintas fases del metabolismo y aprovechamiento
de los hidratos de carbono, ácidos grasos y aminoácidos
entre otras sustancias.
Las variadas posibilidades que ofrecen en la cocina
y, sobre todo, sus importantes aportes nutritivos las
están convirtiendo en una manera inmejorable
de comer fruta de temporada durante todo el año.
Y
es que es uno de los mejores y más antiguos sistemas
de conservación de la fruta, ya que este alimento
no es ni más ni menos que fruta fresca a la que
se somete a un delicado y artesanal proceso de secado.
Composición
por 100 gramos de porción comestible
-
Calorías 219,5
-
Hidratos de carbono (g) 53
-
Proteínas (g) 3,4
-
Fibra (g) 7,3
-
Potasio (mg) 1100
-
Hierro (mg) 6,8
-
Magnesio (mg) 54
-
Calcio (mg) 36
-
Vitamina C (mg) Tr
-
Niacina (mg) 5,3
-
Provitamina A (mcg) 74,2
-
mcg = microgramos
Las Frutas con Arrugas
Uno de los más antiguos métodos de conservar
la fruta, el natural procedimiento del secado, ofrece
la posibilidad de comer este tipo de alimento todo el
año sin perder prácticamente ningún
nutriente.
Así se concentran sus azúcares y se evita
su deterioro y maduración. Las variadas posibilidades
que ofrecen en la cocina y, sobre todo, sus importantes
aportes nutritivos las están convirtiendo en
una manera inmejorable de comer fruta de temporada durante
todo el año.
Y
es que es uno de los mejores y más antiguos sistemas
de conservación de la fruta, ya que este alimento
no es ni más ni menos que fruta fresca a la que
se somete a un delicado y artesanal proceso de secado.
Larga
vida
El procedimiento consiste esencialmente en evaporar
el contenido de agua almacenado de manera natural en
el producto, en este caso, en la fruta. El sol es el
artífice natural de esta operación casi
milagrosa cuyo secreto se encuentra en los componentes
de las frutas: ácidos orgánicos y azúcar,
responsables de que con el calor, no se deterioren los
alimentos sino, al contrario, se consiga alargar el
tiempo en el que se conservan en perfecto estado, es
decir, prolongar su vida comestible.
Una
gran parte del agua se elimina gracias al calor que
provoca el sol, de modo que se pasa de un contenido
de un 80% a algo menos del 25%. Además, se consigue
una especie de mermelada natural al concentrarse todo
el azúcar.
Propiedades
saludables
Una
de las principales razones por las que las frutas secas
son muy recomendables como alimento es que tienen un
alto valor nutritivo, ya que al desecarse, pierden el
agua y buena parte de la vitamina A y la vitamina C,
pero el resto de sus nutrientes quedan intactos.
Algunos
incluso aumentan su composición, como el azúcar.
Ejemplo de ello son los higos, muy ricos en glucosa,
fructosa y sacarosa, pasan de una concentración
de18 gramos de azúcar por cada 100 gramos de
producto, a aportar más de 60 gramos por la misma
cantidad de alimento.
Y
todo ello sin sufrir perdidas de minerales, proteínas
o vitaminas del grupo B. A pesar de ello, no aportan
calorías en exceso al cuerpo humano. Una ración
de 50 gramos de esta fruta contiene, aproximadamente,
150 kilocalorías y 30 gramos de azúcar.
Pero hay que tener en cuenta que no poseen grasa alguna.
Sin
embargo, sí hay algo con lo que se debe tener
especial cuidado, ya que ese alto contenido en azúcar
puede resultar muy nocivo para las encías y los
dientes, zonas a las que se adhiere con facilidad y
da más tiempo para que las bacterias fabriquen
el corrosivo ácido que se forma en el esmalte.
Alto
contenido en fibra y minerales
El alto contenido en fibra es otra de las características
de manzanas, plátanos, uvas y ciruelas pasas.
Se puede decir que contienen en torno a 20 gramos por
cada 100 gramos de fruta, lo que significa una gran
ayuda para conseguir el aporte diario necesario de fibra.
Los higos son los productos de este tipo que más
fibra aportan.
Los
minerales son otro de sus puntos fuertes. Contienen,
sobre todo, hierro y potasio, pero también otros
como el magnesio. En concreto, los higos ofrecen una
buena cantidad de estos tres, y además, manganeso,
zinc y calcio. De este último aporta más
de 150 miligramos por cada 100 gramos de alimento.
El
proceso de secado se puede llevar a cabo con casi todas
las frutas que se quiera, pero las más habituales
y consumidas son los higos, los albaricoques, la manzana,
los dátiles (provenientes de Oriente Medio y
el norte de África) las ciruelas o las uvas.
Las que más se emplean para deshidratarse, es
decir, para comer como uvas pasas, son las de Moscatel,
Málaga, Sultana y Thomson. Resultan un alimento
muy nutritivo y se emplean para preparar hojas de vid
rellena, cuscús y tayines.
Los distintos tipos de desecación son:
Desecación
natural al sol. Las frutas se dejan secar al aire libre,
por lo que este proceso sólo se puede llevar
a cabo en las regiones muy favorecidas por el clima.
Este procedimiento da excelentes resultados y conserva
todo el sabor y las cualidades de la fruta.
Desecación
por calor artificial. Tanto el horno como el microondas
garantizan buenos resultados, porque permite regular
la evaporación de manera progresiva. Se comienza
a una temperatura baja, de 45 a 50 grados, que se va
elevando progresivamente hasta 65 ó 70, según
la clase de fruta tratada. Con el secado artificial
la operación se termina en 8 ó 10 horas;
en el microondas, según la fruta, de 30 minutos
a 1 hora, mientras que al aire libre hay que contar
con 6 u 8 días o más.
Origen
y variedades
Las
frutas secas como los orejones de albaricoque, de melocotón,
las ciruelas, las uvas pasas y los higos desecados,
formaban parte, ya en la Edad Media, de la cocina tradicional
de numerosos países. En la Europa de aquella
época se degustaban tartas de ternera con ciruelas
y dátiles, el pescado encurtido se acompañaba
con pasas e higos y los patos con frutas. Las grandes
empanadas contenían una mezcla de buey, pollo,
huevos, dátiles, ciruelas y pasas, generosamente
especiados y realzados con azafrán. En Turquía,
Irán, Arabia Saudí, Yemen y los países
del norte de África sigue siendo tradicional
el cordero con ciruelas, albaricoques, almendras, miel
y especias, y el pollo todavía se guisa con ciruelas,
membrillos, dátiles o pasas.
El
melocotón seco también se conoce como
orejón. Para su obtención, los melocotones
frescos, al igual que los albaricoques, se sumergen
alternativamente en agua fría y caliente con
el fin de facilitar la separación de la piel.
Después se parten por la mitad y se deshuesan,
o bien se cortan en espiral hasta obtener las características
virutas. Posteriormente se desecan. Turquía y
California son los mayores productores de melocotones
secos.
Cómo
elegirlos y conservarlos
A la hora de adquirir las frutas desecadas se ha de
prestar atención a que su aspecto y su color
sean uniformes y no presenten demasiadas arrugas. Algunas
frutas desecadas, como la ciruela y las uvas, se pueden
adquirir enteras, deshuesadas o sin pepitas, por lo
que antes de comprarlas interesa conocer el uso que
se les va a dar para realizar la elección correcta.
Para lograr una perfecta conservación y evitar
que se desequen en exceso, hay que guardar las frutas
desecadas en frascos de cristal bien cerrados y en un
lugar fresco, seco y protegido de la luz y de los insectos.
Así se mantienen durante meses. No deben conservarse
en bolsas de plástico, ya que acabarían
enmoheciéndose.
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