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Los
expertos alertan el incremento de sobrepeso en
el país. Los cambios socioeconómicos
han impactado en el estilo de vida de los chilenos,
en especial, su alimentación.
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En 30 años, los chilenos han vivido una transición
paralela a la política: la de su salud.
Desde un ambiente de alta mortalidad infantil, desnutrición
y enfermedades infecciosas a principios de los 70, a
uno donde la obesidad comienza a ser protagonista alcanzando
un porcentaje importante de la población a inicios
del siglo XXI. Si bien hasta hace algunos años,
éstos se veían principalmente en Estados
Unidos, hoy basta recorrer calles chilenas para encontrarlos.
Y, lo más dramático, dicen los especialistas,
es que la obesidad también va en rápido
aumento entre los niños.
El
perfil de obesidad en Chile sigue un patrón de
país desarrollado, señalan los expertos.
Según cifras de la Junta de Auxilio Escolar y
Becas, Junaeb, el 18% de los escolares chilenos son
obesos, lo que deja a este país entre las naciones
con más niños obesos en el mundo. Estados
Unidos, en cambio, cuya población tiene severos
problemas de peso, tiene menos niños obesos:
sólo el 16%.
Y las otras edades en Chile tampoco presentan un panorama
muy alentador. La Encuesta Nacional de Salud reveló
que el 22% de la población adulta chilena es
obesa, mientras que 38% presenta sobrepeso.
Esta
alarma sanitaria sucede cuando la Organización
Mundial de la Salud, OMS, ha declarado a la obesidad
como una epidemia mundial con más de mil millones
de personas adultas con sobrepeso, de ellas al menos
300 millones clínicamente obesas.
Así,
rápidamente, la obesidad se transforma en un
problema emergente de salud pública, que lleva
a que Ministerio de Salud haya creado una unidad de
Nutrición que, entre otras cosas, elabora planes
para prevenir que esta enfermedad siga aumentando.
De la desnutrición a la obesidad
Para
la presidenta del Colegio de Nutricionistas de Chile,
Mirta Crovetto, el incremento de peso entre los chilenos
puede explicarse por varios factores. Uno de ellos es
el hecho de que “la población mejoró
su nivel de ingresos. Esto hizo que tuviera acceso a
una mayor oferta de alimentos, pero no hubo políticas
que regularan la calidad de la comida a la que se estaba
accediendo. Así, las personas se dedicaron a
consumir alimentos procesados con alta densidad energética”.
A esto, agrega sus sospechas acerca de “la manera
en que funciona el modelo económico que sustentamos,
pues la exacerbación del consumo lleva también
a comprar alimentos en mayor cantidad”.
La
Estrategia Global contra la Obesidad para Chile (Ego
Chile), iniciativa de la OMS aplicada en Chile por el
Ministerio de Salud (Minsal), plantea que “al
importante descenso de la fecundidad y la mortalidad
en todas las edades, se suma el incremento de la esperanza
de vida al nacer: hoy, las personas viven, en promedio,
17 años más que en 1965”.
Los
cambios socioeconómicos, como la capacidad de
compra de alimentos y otros, han impactado el estilo
de vida de los chilenos, generando consecuencias negativas.
Un ejemplo de ello es el cambio en el estilo de alimentación
hacia una dieta caracterizada por un alto consumo de
alimentos procesados, como comida rápida rica
en grasas totales, grasas saturadas, ácidos grasos
trans, azúcares simples y altamente calórica.
Además ha aumentado la compra de bienes de consumo
que disminuyen la actividad física, como sucede
con el uso de automóviles, electrodomésticos
y televisores. De hecho, el sedentarismo afecta a más
del 90% de la población chilena.
¿Cómo se enfrenta este problema?
En
2000, el gobierno de Chile se fijó como meta
reducir la obesidad desde un 16% a un 12% en 2010. Para
ello, en 2004 el Minsal comenzó a implementar
una estrategia dirigida a embarazadas y niños
menores de 6 años que se atienden en consultorios
con el objeto de prevenir la obesidad a temprana edad.
Además,
está la Estrategia Global contra la Obesidad
anunciada por el gobierno en julio de 2006. Su objetivo
es fomentar una alimentación saludable y promover
la actividad física y vigilar el etiquetado nutricional
obligatorio de los alimentos, que comienza a regir en
noviembre de 2006.
La
idea es “promover una imagen positiva de los alimentos,
señalando que una alimentación saludable
es compatible con el placer, sin olvidar la dimensión
social que la comida tiene en nuestra cultura”.
Esta estrategia multisectorial, se formalizará
mediante recomendaciones, acuerdos y compromisos voluntarios,
autorregulación y regulaciones existentes.
Por
su parte, en una reciente sesión especial el
Senado planteó una serie de medidas para enfrentar
el tema de la obesidad que afecta a niños y adultos.
Las propuestas van desde establecer una regulación
más estricta del etiquetado de los alimentos,
pasando por garantizar que todos los establecimientos
educacionales municipalizados desde Santiago al sur
cuenten con gimnasios o multicanchas techadas para practicar
deportes, hasta asignar recursos para que los municipios
financien la apertura de dichos recintos los fines de
semana.
Aprender a comer
Se enfatiza la importancia de que la enseñanza
y formación de buenos hábitos empiece
"desde preescolares".
El pediatra Carlos Castillo, parte del equipo investigador
el INTA, menciona la pérdida de hábitos
clave para poder contrarrestar la ingesta de alimentos
procesados e hipercalóricos y, claro está,
de la obesidad: “No sólo estamos dejando
de escoger lo que comemos, además se está
perdiendo la costumbre de enseñar a cocinar a
los niños, una de las únicas herramientas
para promover formas naturales de alimentación.
Lo mismo ocurre con la pérdida de horarios de
alimentación familiar, como el almuerzo y la
cena, elementos cruciales en la transmisión de
hábitos alimentarios”, indicó al
periódico.
Hay
que tener en cuenta que tratar a un obeso no es tarea
fácil, ni rápida. En ese tratamiento se
debe involucrar tanto al enfermo como toda la familia.
No basta que el niño sepa que no tiene que comer
dulces, sino que la mamá tampoco debe dárselos.
Según
los especialistas, lograr que un gordo baje real y permanentemente
de peso, es factible. Pero, para ello, debe someterse
a un tratamiento multidisciplinario en el que participen
endocrinólogo, nutricionista, siquiatra o psicólogo,
fisiatra o kinesiólogo e incluso, en algunos
casos, cirujano.
Alimentos
dietéticos pueden ayudar siempre que las personas
sepan qué contienen, y no los consuman como si
no engordaran.
Pero, nada de eso llevará a un buen fin si el
obeso no comprende que para tener éxito se requiere
de mucha constancia, y que la iniciativa debe partir
de sí mismo.
¿Que es EGO-CHILE?
La Estrategia EGO- CHILE es una invitación formal
a diferentes instancias nacionales a sumarse a la realización
de acciones que generen las condiciones para el fomento
y la promoción de estilos de vida saludables
a lo largo de la vida, para la prevención de
la obesidad y otras enfermedades crónicas, en
las cuales la industria alimentaria y otras afines tienen
una rol preponderante.
En
el lanzamiento de EGO-CHILE, el 11 de Julio del 2006,
la Presidenta Michelle Bachelet indicó que “EGO
Chile es una carta de navegación con metas y
desafíos claros de tal manera de llegar al 2010
cumpliendo los objetivos sanitarios para la época
y los desafíos milenio de Naciones Unidas para
Chile en el ámbito de la nutrición”.
La Estrategia Global contra la Obesidad nos invita a
mirarnos, a observar qué estamos haciendo con
nuestras vidas, a preguntarnos cómo podemos vivirla
mejor, y qué podemos hacer para mejorar también
la calidad de vida de otros”. Añadió
que “EGO Chile es una iniciativa que invita a
tomar conciencia de la importancia del problema de la
obesidad y, a partir de esto, adquirir compromisos individuales
y colectivos para que las acciones que nos compete realizar
a cada uno en nuestro ámbito, aseguren un desarrollo
con salud para nuestro país".
Para incentivar a los más chicos a que aprendan
jugando, el Ministerio de Salud ha desarrollado una
campaña: “Vivir sano es pulento”.
Donde sumaron una página web donde los niños
pueden acceder de forma interactiva a juegos, videos
y recetas saludables entre otros. Conozca el sitio aquí:
www.vivirsanoespulento.cl
Conclusiones
Las elevadas cifras de prevalencia de obesidad en Chile
son preocupantes.
Es imprescindible, llevar a cabo una encuesta nutricional
a nivel nacional para conocer la distribución
y las determinantes de la obesidad en las regiones.
También es necesaria una mayor difusión
del problema, para permitir a la población tomar
conciencia de éste y promover estrategias para
disminuir su magnitud.
Los especialistas insisten en que con buenos programas
de educación, los niños aprenderán
a comer bien, y así Chile no se transformará
en un país de obesos.
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