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Por la Licenciada Betania Cohen Cabrera,
Universidad de Chile
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| Según
la OMS, Santiago de Chile encabeza las capitales
con más alto número de depresión.
¿Como podemos enfrentar este mal? |
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Qué
hacer cuando la vida pierde sentido, cuando ya no se
tiene ánimo de nada, y nos vemos superados por
las situaciones, sintiéndonos miserables, y si
opción alguna de salir de ese estado. Muchas
veces tristeza mezclada con rabia, o simplemente un
desgano total, una apatía frente a la vida, como
si está no pudiera suplir mis necesidades, o
bien, uno no poder responder a sus exigencias y desafíos.
¿A alguien no le suenan conocidas estas palabras?
¿Quién no se ha sentido así alguna
vez? Probablemente todos, el dolor es parte de la estar
vivos y es la oportunidad a través de la cual
crecemos. Pero… ¿Qué pasa cuando
este estado se transforma en una situación constante?
¿Cuándo no podemos volver a pararnos?
Una
enfermedad que crece en Chile y el mundo
En
la actualidad la depresión se ha convertido en
una de las enfermedades que más padecen las personas
en el mundo. Ya sea por las exigencias del sistema en
el que nos encontramos el estrés, los deseos
que con concuerdan con la realidad, la mala calidad
de vida, o bien, factores fisiológicos, nutricionales
y ambientales que pueden estar incidiendo. La Organización
Mundial de la Salud informa que 121 millones de personas
la padecen en la actualidad. Y los pronósticos
a futuro no son nada de alentadores: se calcula que
en el 2020 ésta será la primera causa
de baja laboral en las naciones desarrolladas y la segunda
enfermedad más frecuente en el planeta, tras
la cardiopatía.
Chile
Las cifras para Chile no son muy alentadoras. Según
antecedentes de La Sociedad Chilena de Salud Mental,
cerca de un millón de personas sufre del mal,
una cifra equivalente a la población de las regiones
Primera y Segunda. Aún más, estadísticas
de la OMS señalan que Santiago encabeza las capitales
con más alto número de depresión.
Para
poder entender más la situación los invito
a conceptualizar “la depresión”,
en primera instancia para luego ver sus alcances y tratamientos.
La depresión es un trastorno del ánimo
que se caracteriza por el sentimiento de tristeza, puede
ser transitorio o, en algunos casos, permanente. Destacan
dentro del síndrome, los siguientes síntomas:
el decaimiento, la irritabilidad. También podemos
identificar a personas que tienen dificultades en realizar
sus actividades cotidianas y que ya no disfrutan de
la vida.
Tipos
de depresion
Depresión
Mayor: es considerada de tipo genética,
es decir se gatilla sin razón aparente y en general
es monopolar. Y en los episodios destaca la tristeza
o decaimiento, se sienten tristes y vacíos muy
frecuentemente, tienen dificultades en llevar a cabo
actividades cotidianas, no sienten placer ni interés
por las cosas en general, pueden perder o aumentar mucho
de peso, no duermen o duermen demasiado, pueden haber
pensamientos recurrentes de suicidio entre otras cosas.
Depresión
Bipolar: También es de carácter
genético, y se diferencia de la anterior porque
hay presencia de episodios maniacos o hipomaniacos,
donde las personas se ponen excesivamente activas, no
paran de hablar, no pueden terminar lo que empiezan,
puede haber abuso de drogas y alcohol. Si es un episodio
hipomaniaco, la persona puede ser funcional, y ocupar
esa energía de manera productiva, no obstante,
si esta en un estado maniaco, la descompensación
anímica no le permitirá llevar a cabo
sus proyectos.
Depresión Reactiva: Se gatilla
por un evento externo que desencadena la depresión,
como una muerte de un ser querido, un quiebre económico,
o una situación muy difícil de sobrellevar
por la persona. No necesariamente es de carácter
genético, aunque hay que tener cierta predisposición
hereditaria, para que se manifieste.
Distimia:
la llamada depresión del neurótico (según
los psicoanalistas la mayoría de la gente “normal”
entraría en la categoría de neurótico).
Hay una presencia constante de pensamiento y emociones
de culpa, de incapacidad de disfrutar, de castigo a
sí mismo, que manifiestan una baja autoestima.
Los síntomas no alcanzan para catalogar este
trastorno como depresión, sin embargo, la persona
tiene un sufrir permanente.
¿Que
podemos hacer al respecto?
Los
tratamientos más recurrentes son los psicofármacos
antidepresivos, entre ellos los más usados por
el mundo de la psiquiatría son los inhibidores
de la monoaminooxidasa (IMAO), los tricíclicos,
y los antidepresivos de segunda generación, que
actúan sobre la recaptación de los tres
principales neurotransmisores que intervienen en la
depresión, es decir, la serotonina, la dopamina
o la noradrenalina, o de dos de ellas. No obstante,
si estos fármacos pueden traer efectos secundarios
como son disfunción sexual, sequedad en la boca,
interacción con otros fármacos que genere
efectos no deseados. En muchos de los casos, es necesario
el uso de fármacos en el tratamiento para poder
estabilizar a la persona, ahora, hay que tener claro
que no es una solución a los problemas sino,
un calmar el síntoma
La psicoterapia también esta muy recomendada,
para poder sobrellevar el tratamiento farmacológico,
siendo un complemento de éste para así
ahondar en que es lo que esta viviendo la persona. Se
un espacio facilitador donde quien padece el sufrimiento
encuentre un lugar para verse a sí mismo y así
ir pudiendo cambiar criterios enfermos que le hacen
sufrir constantemente, además de ir revisando
situaciones puntuales que han pasado en la vida, y que
marcaron ciertas pautas de conductas erróneas.
Es
muy importante la disposición de la persona,
querer cambiar y salir de ese sufrimiento, y ser constante
en esa convicción y en los tratamientos que se
están llevando a cabo. Finalmente, la vida es
constante desafío, desafíos que no están
sino como barreras para que saltemos más alto,
podamos crecer y aprender de nuestros errores, el dolor
es lo que nos moviliza a ser más, y cuando digo
más es en calidad de persona, así vamos
aprendiendo a despojarnos de nuestros deseos. Revisar
qué queremos por qué sufrimos, cuáles
son nuestras prioridades en la vida es un buen ejercicio
para empezar y preguntarnos si estamos dispuestos a
ser felices o en el fondo tenemos miedo a la libertad
como ya nos comentaba el autor Erik Fromm, hace algunas
décadas.
Suplementación
relacionada
Alga Spirulina. Estimulante del ánimo,
esta microalga puede complementar tu dieta, ya que posee
vitaminas del complejo B y fenilalanina en forma natural.
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Andino. Mejora la disponibilidad de minerales
dentro del organismo. Promueve el movimiento de minerales,
especialmente calcio, fósforo y magnesio en el
tejido muscular y óseo. Ideal para personas mayores
de 40 años.
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Andina. Este tubérculo andino revitaliza,
levanta el ánimo y el estado físico. También
reduce el nivel de estrés. Sus compuestos fitoquímicos
complejos los que la hacen tan efectiva para mejorar
el rendimiento.
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Omega
3. De origen vegetal recomendamos en aceite
de consumo o en forma de capsulas: Aceite Sacha Inchi,
Aceite de Nuez y Aceite de Linaza.
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Hierba
de San Juan. Esta planta ha probado ser particularmente
efectiva en casos de depresión leve y moderada.
También tiene un efecto positivo a largo plazo
sobre la ansiedad y no afecta negativamente las capacidades
cognitivas, consecuencia en algunos medicamentos sintéticos
antidepresivos.
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Ginkgo
Biloba. Si bien su efecto es conocido para
la salud de la memoria, en estos estudios, se observó
que además de mejorar la circulación cerebral
de estos pacientes el Ginkgo tenía el efecto
de mejorar su estado de ánimo.
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Suplemento
Zinc: Nutriente indispensable en la dieta diaria,
ya que se considera como el segundo microelemento más
importante para el funcionamiento de nuestro organismo,
después del hierro. Aporta energía y es
muy buen complemento en tratamientos de depresiones
nerviosas
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Lecitina
de Calcio: refuerza la energía mental,
la memoria y la concentración. Funciones que
se ven muy disminuidas en estados depresivos.
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