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Autor:
JULIO ANTONIO MUÑOZ LÓPEZ
Profesor – Mg. En Educación
Master en Nutrición, Asesor Nutricional,
Investigador
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Es evidente que suele confundirse ambos
términos, no hay precisión
por parte de las personas comunes en general. |
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Se
considera comida todo lo que puede comerse. masticarse,
paladearse, porque algún sabor agradable presenta
o atractivo gusto nos deleita. También es preciso
enfatizar que la comida se puede coger, cazar o pescar,
porque es susceptible de ingerirse cruda, asada, sancochada,
cocida o conservada, o simplemente porque puede satisfacer
nuestro antojo o capricho.
En cambio la palabra alimento es toda sustancia capaz
de reparar las pérdidas de materia de energía
del organismo y de proporcionarle lo necesario para
seguir funcionando normalmente. Esta definición
incluye el aire, el agua y todos los alimentos que se
consumen.
La clasificación de los alimentos desde la perspectiva
de la doctrina térmica, enfatiza que no son todos
iguales, ni poseen las mismas propiedades, pues es imprescindible
conocer cuales son las propiedades que hacen al alimento
digestible y conveniente para nuestra salud. Pues, como
dice Capdevila, “El hombre come su salud o su
enfermedad”. Según la Doctrina térmica,
podemos clasificar a los alimentos atendiendo a su estado:
en vivos o muertos; a su origen, en naturales o artificiales;
a su calidad intrínseca, en sanos o malsanos;
a su grado de digestibilidad, en digestibles o indigestos;
a su efecto térmico en refrescantes o afiebrantes;
a sus propiedades químicas, en energéticos
o plásticos.
El alimento que siempre nos dará salud y que
es ideal para el ser humano, es aquel que comemos vivo
y que es natural intrínsecamente sano, de fácil
digestión y refrescante del tubo digestivo, cualidades
todas concentradas en las frutas, verduras, cereales
y semillas de árboles.
Alimentos vivos o muertos
Los alimentos vivos son aquellos que conservan las cualidades
de la naturaleza, referida a los principios activos,
base de la vida, en la planta o en el animal.
La importancia de la ingesta de alimentos crudos, favorece
la potencia y la fuerza vital, esto guarda estrecha
relación con la digestión, considerando
que esta es una fermentación,
que para ser sana necesita la presencia de todos los
elementos que la determinan. Las semillas, frutas y
verduras conservan su poder germinativo.
Tanto en el proceso culinario de preparación
como de cocción de los alimentos, como en los
procesos industriales de refinamiento y conservación
se destruyen estos preciosos elementos vitales, y así
el alimento vivo se convierte en un alimento muerto.
Si queremos tener vida y salud, debemos tender a la
elección de alimentos vivos por sobre los alimentos
muertos, que nos llevaran lentamente a padecer enfermedades
y deterioro de nuestra calidad de vida.
Alimentos naturales o artificiales
Son naturales los alimentos que la naturaleza nos ofrece
e cada lugar y en cada época y que pueden comerse
en estado natural, ejemplo de ello lo constituye la
leche materna, las frutas crudas, los vegetales de hojas,
algunas semillas de hojas, ciertos tallos y raíces.
Cuando el hombre emplea mano de obra en los alimentos,
sean estas para elaborarlos o transformarlos, hablamos
alimentos artificiales: así sucede con la comida
cocinada, las conservas, los embutidos, los fermentados
y los refrigerados.
Alimentos sanos o malsanos
Los alimentos son intrínsecamente malsanos o
sanos, según posean o algún principio
tóxico . Las frutas contienen únicamente
sustancias vitales, excepto si estas son tratadas con
pesticidas para mantenerlas indemnes de plagas, en cambio
el café contiene cafeína, un alcaloide
tóxico, por lo cual siempre y en cualquier y
en cualquier cantidad será malsano.
La tolerancia o intolerancia que pueda demostrar el
organismo de una persona no siempre nos da la pauta
de la calidad intrínseca del alimento, porque
dependerá de las condiciones de su salud el que
lo rechace o no.
Hay que evitar la calificación con ligereza sobre
las condiciones y características de un alimento.
A menudo se escucha decir tal cual fruta me cae mal,
si la fruta es confiable desde el punto de su sanidad
natural, el que le caiga mal a una persona representa
un cierto grado de enfermedad desde el punto de vista
digestivo. No hay que rechazar entonces a priori la
fruta, la semilla o el vegetal, sino más bien
preocuparse por regenerar el aparato digestivo.
Alimentos digestibles o indigestos
Alimento digestible es aquel que se digiere con facilidad,
sin provocar algún trabajo anormal del aparato
digestivo, se le suele considerar también a estos
alimentos livianos y digestivos, tal es el caso de las
frutas, verduras y semillas.
Hay otros alimentos, en cambio, que son pesados, de
difícil digestión y causantes de las putrefacciones
intestinales que desnutren o intoxican al individuo.
A estos se les llama indigestos, en tales alimentos
o productos encontramos a las grasas, frituras, empanadas,
embutidos, cremas, los dulces, etc.
Al experimentar el consumo de frutas por el desayuno,
nos daremos cuenta que al cabo de 2 horas estaremos
sintiendo hambre, ya que estos alimentos se habrán
digerido con facilidad y prontitud, en cambio si consumimos
empanadas hechas de masa blancas y carnes, o bien latas
de conserva, estas de habrán demorado más
de seis horas en digerirse. Los alimentos poseen diversos
grados de digestibilidad, y estos grados difieren según
sean las condiciones en que los consumimos, grados de
estrés, problemas ambientales, emocionales, niveles
de toxicidad en nuestro cuerpo. Debemos tener presente
que el hombre no se alimenta de lo que come sino de
lo que digiere, puede comerse mucho y digerirse poco,
Voltaire decía: “Nada tienes sino digieres
bien”.
Alimentos refrescantes o afiebrantes
De acuerdo a la Doctrina Térmica existen alimentos
que refrescan el tubo digestivo y alimentos que lo afiebran.
Refrescan todos los alimentos que se comen vivos, de
origen natural, cuya característica principal
es ser intrínsecamente sanos y que por su grado
de digestibilidad son livianos y de fácil digestión.
Afiebran, en cambio, los alimentos muertos, artificiales,
malsanos, pesados o indigestos.
La importancia de esta clasificación se circunscribe
si consideramos que la digestión de los alimentos
depende en grado sumo de la temperatura del aparato
digestivo. DSi se alza el calor intestinal por sobre
el nivel normal de los 37º centígrados se
producirán putrefacciones intestinales y la indigestión.
Una de las pocas sustancias naturales que el ser humano
es capaz de asimilar en su estado natural es el oxigeno,
todas las otras sustancias como el carbono, el hidrógeno,
el nitrógeno, el azufre, el fósforo son
sintetizados por los vegetales en principios activos,
estos son sometidos, a su vez por el organismo humano,
a una serie de procesos de síntesis y escisión
que se denominan metabolismo o cambio orgánico.
De este modo el cuerpo obtiene la energía necesaria
para mantener el buen funcionamiento de sus procesos
vitales y los materiales indispensables para su crecimiento,
desarrollo y reparación celular y molecular del
desgaste funcional a que es sometido a diario.
Aquellos alimentos que mantienen el metabolismo basal,
o sea la actividad vegetativa del cuerpo: funcionamiento
del corazón, elaboración de secreciones,
etc.; y reponen el desgaste que demanda el trabajo muscular,
se llaman alimentos energéticos. Entre ellos
distinguimos los hidratos de carbono o azúcares
y los lípidos o grasas. Se acostumbra medir la
energía que todos ello proporcionan en Calorías.
Los otros los que contienen los materiales necesarios
para el desarrollo y reparación del organismo,
se llaman alimentos plásticos. Se incluyen entre
ellos el agua, las sales minerales y las proteínas.
Tanto los alimentos energéticos como los plásticos
se encuentran en abundancia en la naturaleza. Así
las calorías, sustancias grasas, proteínas,
oligoelementos, antioxidantes, etc., se encuentran en
justa medida en las frutas, oleaginosas, semillas, frutas
secas, miel de abejas, cereales, todos estos alimentos
nos nutrirán sin dañarnos. |