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| Existen
alimentos y plantas que pueden mejorar nuestra
circulación con solo incorporarlos
en nuestros hábitos diarios. |
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facilidad con que fluya la sangre va a depender de varios
factores. Uno de estos, es la capacidad del tejido de
vasos sanguíneos llamado endotelio, de relajarse
para permitir el paso libre de la sangre, esto se conoce
como dilatación mediada por flujo. Un endotelio
lesionado, no solo no se relaja adecuadamente, sino
que también estimula otros procesos que favorecen
el bloqueo como formación de coágulos,
y la acumulación sobre éste de células
que van disminuyendo su diámetro. Toda esta situación
se conoce como disfunción endotelial, y ha sido
identificada como un factor fuerte e independiente de
riesgo de enfermedad del corazón.
Como
la disfunción endotelial puede presentarse muchos
años antes de que se puedan diagnosticar clínicamente
problemas más serios de bloqueos al corazón,
el mejorar la circulación protegiendo el tejido
de los vasos sanguíneos, es una de las mejores
estrategias de prevención de la enfermedad cardiovascular.
En
años recientes se ha demostrado que con algunas
mejoras claves en la alimentación se puede favorecer
de forma importante la circulación, al proteger
al importante endotelio. A continuación se detalla
los alimentos que debe incluir en su dieta para asegurar
una circulación saludable.
Alimentos para una buena circulación
Pescados.
Los pescados "grasosos" son principalmente
los de colores, como salmón, trucha, macarela,
atún, sardinas, entre otros. Estos fuentes de
los ácidos grasos omega – 3, EPA y DHA.
Para mantener la salud de su circulación la Asociación
Americana del Corazón recomienda consumir 3 a
4 oz. de estos pescados 2 a 3 veces por semana,
Vegetales
y frutas. Su protección se debe a las
vitaminas y compuestos antioxidantes de las cuales son
fuentes, como beta carotenos, y en especial vitamina
C.
Su principal efecto es proteger al tejido del daño
que puede ocurrirle después de una comida alta
en grasa y calorías, conocido como estrés
oxidativo.
Propóngase consumir al menos 2 porciones de frutas
y de vegetales al día. Déle prioridad
a las frutas y vegetales ricos en vitamina C: Frutas:
guayaba, kiwi, naranja, toronja, fresas, melón,
papaya, piña, mango. Vegetales: chile dulce,
coles de Bruselas, brócoli, coliflor, tomate.
Nueces
y almendras. Son el combo perfecto para mejorar
la circulación, ya que son ricas en minerales
antioxidantes como selenio, y vitamina E, así
como también el amino ácido arginina y
flavonoides. El selenio junto con las vitaminas E y
C, protege al tejido de los vasos del daño que
puede causar el excesivo consumo de grasas. La vitamina
E por si sola incluso puede favorecer la regeneración
del tejido.
Las nueces también son ricas en el amino ácido
esencial L – arginina. En el cuerpo la arginina
se convierte a Óxido Nítrico, el químico
que favorece la relajación y dilatación
del endotelio.
La cantidad de nueces y almendras que se ha encontrado
beneficiosa es 45 gramos, lo que equivale a aproximadamente
a 1/4 taza diario. Recuerde de no abusar, ya que si
bien son muy saludables pueden ser muy altas en calorías.
Té
negro y verde. El té es fuente de compuestos
llamados flavonoides, que han demostrado diferentes
efectos protectores de la salud. Específicamente
el abreviado EGCG del té verde, tiene la capacidad
de aumentar la producción de Óxido Nítrico
(NO) en el endotelio favoreciendo su relajación.
Por otro lado, el té negro aunque no contiene
este flavonoide, ha demostrado mejorar la relajación
del endotelio en arterias principales, 2 horas después
de beberse, tanto en personas sanas como en personas
ya con enfermedad cardiovascular diagnosticada. Esto
se debe a la presencia de otros compuestos igual de
beneficiosos que el EGCG
Empiece por sustituir unas cuantas de tazas de café
o bebidas carbonatadas al día por té.
6 gramos de hojas al día es lo que se ha encontrado
positivo en algunos estudios. Busque los té preferiblemente
en hoja o pasta, ya que así se asegura mayor
presencia de nutrientes protectores.
Soya
o soja. El fríjol de soya ofrece una
combinación única de nutrientes. Contiene
proteína de alta calidad, mínimo de grasa
saturada, y además es fuente de compuestos conocidos
como fitoestrógenos. Se ha encontrado que el
consumo de 25 gramos diarios de proteína de soya
rica en fitoestrógenos, puede mejorar de forma
significativa la función del endotelio, y la
circulación. Lo que se recomienda es consumir
25 gramos al día en sustitución de otras
proteínas altas en grasa (res o cerdo).
Harinas
y granos integrales. Cuando en la dieta se
sustituyen las harinas refinadas, por sus versiones
integrales, la función del endotelio mejora de
forma importante, tanto en personas sanas como aquellos
con ya enfermedad cardiovascular presente.
Estos incluyen fitoestrógenos similares a los
de la soya, fibra, y magnesio que también puede
facilitar la relajación del endotelio.
Aliados
complementarios
Ajo.
El ajo es una verdadera planta medicinal cuyo
principio activo es el aceite aliáceo, este aceite
se transforma en el organismo en una sustancia desinfectante
que provoca su olor característico; esta sustancia
la allicina, previene la tensión alta y la arteriosclerosis.
Hoy se sabe que el ajo es capaz de eliminar determinadas
especies patógenas de la flora intestinal. El
ajo es un vigoroso estimulante circulatorio que combate
las alteraciones cardíacas y las perturbaciones
digestivas. Actualmente se usa principalmente por su
efecto hipotensor. Solicítelo
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Ginkgo
Biloba. Es un árbol originario de China
que puede llegar a vivir hasta 1000 años. Sus
hojas contienen flavonoides que al ingerirse aumentan
la circulación sanguínea central y periférica
y en consecuencia se hace más eficaz la irrigación
de los tejidos orgánicos. Esto beneficia a las
personas en edad madura y senil para las pérdidas
de memoria, cansancio, confusión, depresión
y ansiedad. El ginkgo además de combatir los
trastornos circulatorios que pueden ir acompañados
de dolores vasculares espasmódicos, influye positivamente
sobre las afecciones vasculares que padecen los diabéticos.
Solicítelo
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Arándano.
Esta especie es originaria de Estados Unidos que también
es el mayor productor y consumidor de arándanos
del mundo. El arándano es un arbusto y sus frutos
son bayas esféricas de color negro azulado. Sus
frutos contienen: azúcares, ácidos orgánicos
y favonoides entre otros que los hacen útiles
para mejorar la microcirculación y está
indicado en miopía, retinitis y cuperosis. El
arándano permite que los ojos se recuperen de
una intensa jornada de trabajo. En la Conferencia sobre
la Longevidad en 2004, se publicaron informes sobre
ciertos compuestos encontrados en los arándanos
de importancia para reducir la degradación de
las funciones cerebrales en casos de enfermedades como
el Alzheimer u otros trastornos. Sus hojas contienen
sales minerales y un componente llamado arbutósido
que lo convierte en un eficaz remedio como desinfectante
urinario y se compara con la gayaba para tratar la cistitis.
Solicítelo aquí
Castaño
de las Indias: Este árbol es originario
de Grecia y en medicina para uso interno sólo
se utiliza la corteza, ya que a diferencia del fruto
carece de efectos secundarios. La corteza contiene el
glucósido esculina, ácido esculitaníco
y taninos, estos principios activos son responsables
de su importante acción vitamínica P y
este efecto es múltiple ya que actúan
contra la fragilidad capilar y es también antiinflamatoria
y antiedematosa. El castaño de las indias se
usa en trastornos de origen venoso: varices, hemorroides,
flevitis y trombosis. Es un buen remedio para los calambres
musculares nocturnos y en su externo se emplean cataplasmas
con la pulpa de los frutos cocida en agua.
Meliloto
o Trébol oloroso: En su composición
están el glucósido melilotósido
(que libera cumarina al secarse) además de flavonoides,
aceite esencial, mucílagos y vitamina C. La tradición
popular le reconoce propiedades diuréticas y
antiespasmódicas y hoy se sabe que ello es debido
a los flavonoides. Resulta eficaz en los trastornos
circulatorios venosos como flevitis, varices, hemorroides,
piernas cansadas y cardenales.
Tips
generales
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Reduce la sal y elimina de tu dieta alimentos que
contienen grandes cantidades de sodio como el queso,
los embutidos, salazones, las aceitunas, los precocinados,
conservas, salsas comerciales, la salsa de soja, etc.
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Aumentar la ingesta de líquidos, al menos 2
litros al día.
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Incluir en nuestra alimentación diaria alimentos
ricos en potasio y fibra (ya que la fibra tiene la
facultad de captar colesterol a nivel intestinal impidiendo
su absorción.
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Reduce y evita las grasas saturadas, sustitúyelas
por poli- y monoinsaturadas. Este tipo de grasa se
encuentra en los lácteos enteros, la nata,
la mantequilla, los embutidos, el tocino y las carnes
grasas, la repostaría industrial elaborada
con aceites y con grasas hidrogenadas y numerosos
platos precocinados.
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Un aporte protéico y vitamínico adecuado
es imprescindible para un buen funcionamiento del
sistema circulatorio.
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Además existen sustancias como el café,
el alcohol o el tabaco, que por su composición
y su contenido de toxinas deben eliminarse en caso
de padecer problemas circulatorios.
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Hacer ejercicio moderado de forma habitual (caminar,
nadar, correr...), mover las piernas o tenderse con
las piernas en alto unos minutos, favorece el retorno
venoso y mejorar la circulación.
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