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cifras tales como que el 19% en varones
y el 17,4% en mujeres de entre 12 y 18 años
son "dependientes" del alcohol;
un experto de la Universidad de Chile, el
psiquiatra de la Facultad de Medicina doctor
Otto Dorr, propone medidas de prevención. |
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El
experto señala que se debería restringir
su consumo a los menores de 21 años, habría
que limitar los horarios de venta de bebidas alcohólicas
en pubs y discotecas, y realizar campañas masivas
de prevención.
El psiquiatra y académico de la Universidad de
Chile publicó un artículo sobre el "Alcohol
y la juventud",
En su texto el especialista comentó el peligro
que encierra el aumento de consumo de alcohol y su comienzo
precoz, sobre todo en las mujeres, así como a
la permisividad de los padres y autoridades.
Asimismo, planteó la necesidad de que se tomen
medidas concretas como la de prohibir su venta a los
menores de 21 años y la realización de
campañas masivas, tal como ha ocurrido con el
cigarrillo porque, según dijo, "este flagelo
está destruyendo lenta pero sistemáticamente
a nuestra juventud".
El
médico señala que entre los 12 y 18 años
la prevalencia del consumo de alcohol oscila alrededor
del 35%, con muy escasa diferencia a favor de los hombres.
Este porcentaje aumenta aún más entre
los 19 y 25 años, aunque en ese rango los varones
comienzan a distanciarse de las mujeres: 75% y 59%,
respectivamente.
Si
se compara la situación nacional con la de otros
países se puede señalar que el consumo
en los escolares chilenos es tres veces superior al
de Estados Unidos y cuatro veces al de España.
Más impresionante aún es el hecho que
las cifras señalen que ya entre los 12 y 18 años
la dependencia al alcohol alcanza al 19% en los varones
y al 17,4% en las mujeres.
"Este
es un problema dramático que demuestra falta
de autoridad, lo que es sumamente grave porque la base
de la civilización ha sido la disciplina. No
hay que olvidar que el ser humano es el único
mamífero que no tiene reguladas sus conductas
en forma automática y refleja, en aras de mantener
la armonía con el entorno y con los otros de
la misma especie, como ocurre incluso en los primates.
Por lo tanto, el precio de su libertad ha sido la desaparición
de estos mecanismos de regulación, lo que implica
que puede ser capaz de realizar las acciones más
canallescas y autodestructivas", plantea el psiquiatra.
¿Qué hacer?
"Las
cifras epidemiológicas de adicción precoz
y masiva son terroríficas. Cuando planteo que
el consumo de alcohol se permita sólo a los mayores
de 21 años, tal como ocurre en Estados Unidos,
ello tiene una justificación biológica,
ya que el cerebro termina de madurar recién a
esa edad, razón por la cual la ingesta previa
provoca daños diversos y particularmente en las
funciones cognitivas", acota.
Se requiere, entonces, de normas más estrictas
y adecuadamente fiscalizadas, tanto en la venta de alcohol
como en los horarios de atención de botillerías,
pubs y discotecas.
También
se necesitan campañas masivas para crear conciencia
en la población sobre los daños que produce
el alcohol en los jóvenes y para, eventualmente,
despertar en ellos la idea de reemplazar ese persistente
impulso a pasarlo bien que los caracteriza, por la búsqueda
de la excelencia en todos los ámbitos, meta que
equivale a la virtud ansiada por los griegos.
Cómo se comporta el alcohol en el organismo
El
alcohol se absorbe rápidamente por la mucosa
gastrointestinal. La absorción comienza mayoritariamente
a nivel de la mucosa gástrica, donde se absorbe
entre el 20 y el 30% del alcohol ingerido.
El resto se absorbe prácticamente en su totalidad
en el intestino delgado, fundamentalmente en duodeno
y yeyuno. De aquí pasa al torrente sanguíneo
por simple difusión pasiva.
La
concentración de alcohol en sangre aumenta rápidamente
tras la absorción, alcanzándose en esta
los niveles máximos entre los 20 y los 120 minutos.
Entre el 80 y el 95% de alcohol se metaboliza en el
hígado y el resto lo hace otros tejidos o es
eliminado sin transformar a través del pulmón
y los riñones.
¿Cuáles
son los efectos del alcohol sobre la salud?
El alcohol puede provocar efectos físicos, mentales
y sociales, que están condicionados a la cantidad
de alcohol ingerida y a los hábitos de consumo.
1.
Hay una serie de enfermedades cuya única causa
es el alcohol, tales como la dependencia del alcohol
y la cirrosis hepática alcohólica. El
consumo de alcohol también aumenta de forma
evidente el riesgo de padecer determinados tipos de
cáncer (como el cáncer de labio, de
lengua, de garganta, de esófago, de hígado
y de pecho). En función de los hábitos
de consumo, el alcohol puede actuar como protector
o como agente perjudicial en la aparición de
enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos.
2. El consumo de alcohol durante el embarazo pone
en peligro el desarrollo del feto. El abanico de posibles
efectos incluye un crecimiento lento, defectos de
nacimiento o retraso mental. Además puede causar
el aborto espontáneo o el nacimiento prematuro.
3. En comparación con aquellos que no beben
alcohol en absoluto, un consumo de bajo a moderado
puede suponer ciertos beneficios para la salud, sobre
todo cuando se bebe durante las comidas. Puede reducir
el riesgo de padecer un tipo común de apoplejía,
enfermedades coronarias del corazón, así
como determinados tipos de diabetes. Sin embargo,
un consumo mayor de alcohol puede aumentar el riesgo
de contraer dichas afecciones.
Los
problemas con el alcohol acompañados de depresión
1. Las personas que tienen problemas con el alcohol
suelen también sufrir depresión. De
hecho, el alcohol puede contribuir a la aparición
de ésta. Cuanto mayor es la cantidad consumida,
más síntomas de depresión aparecen.
Sin embargo, dichos síntomas suelen remitir
o desaparecer durante los periodos de abstinencia.
2. El alcohol aumenta el riesgo de padecer lesiones
corporales. Principalmente a causa de los accidentes
de tráfico, aunque también por caídas,
incendios, violencia, etc. El riesgo de sufrir accidentes
de tráfico aumenta a la par que el nivel de
alcohol en sangre, incluso a niveles relativamente
bajos. El consumo de alcohol hace más probable
la conducta agresiva, aumenta la tendencia a un comportamiento
emocional y afecta a la capacidad de raciocinio.
3. En conjunto, se pierden más años
de vida por culpa del alcohol de los que se “ganan”
con un consumo moderado por sus efectos beneficiosos
sobre el corazón y los vasos sanguíneos.
En los países desarrollados, el alcohol es
el tercer factor más importante en la aparición
de enfermedades, superado únicamente por el
tabaco y la hipertensión arterial. En los países
en vías de desarrollo, con una tasa elevada
de mortalidad, son más importantes otros factores
como la desnutrición y el sexo sin protección.
Consecuencias del alcohol en nuestra alimentación
- El
consumo de alcohol puede provocar una hipoglucemia
ya que disminuye la producción de glucosa y
puede causar una peligrosa reducción de la
glucosa en sangre (nivel de azúcar por debajo
de lo normal), particularmente entre los más
vulnerables, como jóvenes y personas diabéticas,
si no se acompaña de alimentos sólidos
hidrocarbonados (pan, arroz, galletas).
-
En las personas con predisposición genética
a hipertrigliceridemia, se puede observar tasas de
triglicéridos muy altas incluso con ingestas
moderadas de alcohol.
-
El estado vitamínico de las personas se encuentra
afectado en el alcohólico crónico. El
alcoholismo es la causa principal de la carencia de
vitamina B1 (tiamina), que cursa con trastornos neurológicos.
La falta de Vitamina B6 contribuye a la aparición
de problemas psíquicos y neurológicos.
En el alcohólico crónico se presencia
una baja de la vitamina D circulante favoreciendo
la aparición de osteoporosis.
-
La intoxicación alcohólica aguda provoca
el aumento de la producción de orina (efecto
diurético), que el organismo compensa sobreestimulando
el "centro de la sed". Por lo tanto, para
calmar la sed se acaba bebiendo más, con lo
que se cae en un círculo vicioso.
Los
hábitos alimentarios pueden ser modificados y
está en cada uno querer hacerlo y llevarlo a
cabo. Todos los excesos son malos para nuestra salud,
lo importante es tener moderación y auto control
frente a la gran oferta de alimentos.
No
crucemos la delgada línea que nos lleva al desborde
y al descontrol.
Aprendamos
a valorarnos y a cuidarnos cada día, tener un
buen estado de salud significa estar en equilibrio con
uno mismo. Cambiar el estilo de vida puede comenzar
por cambiar tu vínculo con la comida y la bebida.
Fuentes:
Cecilia Coddou - Universidad de Chile
Comité Científico independiente GreenFacts
Máximo Ravenna y Mariana Acebal pra el diario
La Nación - Argentina |