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Por
Lic en Psicología Betania Cohen C
Universidad de Chile
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| Diariamente,
nos vemos enfrentados a una serie de situaciones
cotidianas, por las que muchas veces nos
sentimos superados. |
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Se
mezclan trabajos, situaciones de la familia, preocupaciones
económicas, y demás es, que se transformar
en una largar lista de preocupaciones y deberes, que
podrían generar sensaciones conocidas como ansiedad
y hasta en algunos casos estrés.
No obstante, no es igual para todos. Algunas personas
tiene más tendencia que otras a caer en estados
ansiosos, así como también, las hay quienes
han aprendido a conocerse y controlarse.
Los estados ansiosos se desencadenan por una situación,
o muchas situaciones, que sentimos nos somos capaces
de resolver. Comienza entonces como algo mental, un
pensamientos de “Ups, no puedo, ¿Qué
voy a hacer?”, eso, luego o al mismo tiempo, se
traduce a una emoción, la que luego se va evidenciar
como algún trastorno fisiológico. jaquecas,
colon irritable, alergias, y más.
Ansiedad,
¿Crónica?
La ansiedad cumple una función de ser un motor
para la adaptación, nos ayuda a movilizarnos
y salir del statu quo en el que podamos estar, nos ayuda
a estar alerta frente al peligro, y poder responder,
tanto fisiológica como psíquicamente más
hábilmente frente a situaciones que consideremos
de riesgo o de importancia. Y esta muy bien cuando puede
cumplir su rol, teniendo un inicio y un final.
Pero… ¿Qué pasa cuando el estado
ansioso pasa a ser crónico?
Probablemente estamos frente a alguna alteración,
que dejara huellas tanto en los ámbitos físicos,
psicológicos y sociales. Los trastornos ansiosos
tienen varias clasificaciones, y particularidades que
se pueden distinguir. Mas, para efectos de este artículo,
hablaremos de la ansiedad en general.
Se
calcula que entre un 15% y un 20% de la población
padece, o padecerá a lo largo de su vida, problemas
relacionados con la ansiedad con una importancia suficiente
como para requerir tratamiento. La mejora espontánea
(es decir sin consulta ni tratamiento) de los problemas
por ansiedad es improbable. Sólo se produce en
muy pocos casos. En la mayoría de los casos la
ansiedad tiende a mantenerse, e incluso a extenderse
y generalizarse. Tratar de sobreponerse a base de fuerza
de voluntad, como piensan algunas personas, no es efectivo.
Querer que los síntomas desaparezcan no da resultado,
no es suficiente. Lo más conveniente es tratarse
lo antes posible. La gran mayoría de los casos
mejoran siguiendo el tratamiento adecuado.
Más
allá de los llamados trastornos por ansiedad
(pánico, agorafobia, fobia social, obsesiones,
ansiedad generalizada, etc.), la ansiedad es, además,
un componente importante de otros problemas: problemas
de alimentación, problemas sexuales, problemas
de relación personal, dificultades de rendimiento
intelectual, molestias físicas de origen psicosomático,
adicciones.
Emociones
y comida
¿Usted
esta disfrutando lo que come, o solo traga?
¿Piensa
en su alimentación, en poder tener los nutrientes
necesarios para sentirse bien, o solo espera de manera
ingenua una y otra vez aplacar ese malestar interno
llenando su boca de lo que encuentre?
Ahora
hablaremos de cuando comemos por ansiedad, pero si no
es la comida, puede ser el cigarro, el alcohol, el sexo,
con distintos matices por su puesto, pero siempre se
va en una búsqueda de silenciar aquello que nos
molesta dentro, en vez de hacernos cargo de las situaciones
e intentar meter orden en nuestras vidas.
Volviendo
a la comida, algunos consejos que nos pueden ayudar
a ordenarnos, y por tanto, bajar la ansiedad son:
- Distinguir
entre sensación de ansiedad y hambre.
-
Respetar los horarios (no saltarse ninguna comida).
Conviene retrasar el acto de comer unos minutos a
partir del momento en el que se experimentan las primeras
sensaciones de hambre.
- Comer
sentado en la mesa, de un modo tranquilo y ordenado
(sin mezclar platos).
- Retirar
la fuente de la mesa después de servirse.
- Acostumbrarse
a dejar siempre algo en el plato, no comer "lo
que sobra".
- Levantarse
de la mesa en el momento en que se ha terminado de
comer.
- Planificar
los menús con tiempo para poder prepararlos
adecuadamente.
- Hacer
la compra con una lista evitando "lo prohibido";
llevar dinero justo.
- No
comprar ni cocinar cuando se tiene hambre. Por ej:
preparar la cena, después de la comida…
- Preparar
una lista de actividades que sean incompatibles con
comer fuera de hora.
- Realize
esas actividades cuando se sienta ansioso por comer.
- Aprender
a relajarse para evitar tensiones que crean primero
ansiedad y conducen luego a la sobreingesta.
Tiene que ver con escucharnos, estar atentos a nosotros
mismos, y tratar de hacer las cosas concientemente,
no sin pensar, en “modo automático”.
Suplementos
que ayudan
Además de ordenarnos y consultar a un especialista,
nos podemos ayudar con suplementación natural
que inciden sobre ciertos neurotransmisores, para poder
bajar la ansiedad y tener una sensación de saciedad.
Alga
Spirulina
La
Spirulina es un alga microscópica azul-verde
que constituye un alimento concentrado natural. Por
su compleja composición y su origen natural,
resulta una excelente alternativa a los suplementos
de multivitaminas y multiminerales en pequeñas
dosis diarias. Actúa como un ansiolítico
natural e induce sensación de saciedad
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Hierba
de San Juan
Conocida
desde la más remota antigüedad, la hierba
de San Juan es popular por su acción contra las
depresiones leves, la ansiedad y la “tristeza”
en general.
La
hierba de San Juan actúa en el cerebro de forma
equivalente a como lo hacen los más modernos
antidepresivos químicos. Adicionalmente puede
ayudar también con el insomnio y el síndrome
del intestino irritable.
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¿No
puede controlarse?
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psicológica en Santiago con profesionales
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